domingo, 25 de marzo de 2012

Sábado 7 a.m

Este sábado no volví a casa con vos. No es novedad, pero después de eso que pasó, volver a casa es distinto.
Quizás esa sea la razón de este mismo texto, a esta hora. Antes del sábado anterior no volvía a casa a sentarme en la computadora para no sentirme sola cuando vuelvo de un sábado a la noche.
Por no poder decirte estas cosas, considero de una forma optimista mi próximo viaje una especie de salvación. Porque no quiero estar pasando por esto ni un sábado más, ningun dia en realidad.
El hecho de saber que te quiero me molesta. Me llena de rabia y de preguntas. Porque es obvio que te quiero, y hoy lo estoy diciendo por primera vez. No a vos, claro. Eso quizás jamas ocurra. En mi afán de evitar quererte, es improbable que salga de mi semejante declaración.
Vos lo sabes, yo lo sé, y ahora esta página por primera vez contiene esas palabras.
Es seguro que mañana voy a arrepentirme de esto. Como también voy a arrepentirme de no haber vuelto a casa con un hombre de belleza extraña que ya conocía y me gustaba, pero deseche por el solo hecho de no ser vos.
 No puedo soportar la idea de querer solo estar con vos, y eso también me mata, como vos bien me mataste tantas veces, en el mejor de los sentidos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario